La diferencia de un Estadista


Zapote, 7 de octubre de 2007. El Presidente de la República, Óscar Arias, dirigió hoy a los costarricenses un mensaje tras conocerse el triunfo del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (TLC) en las urnas, decidido por los costarricenses en el referéndum.

"Hoy hemos vuelto a recordar por qué vale la pena vivir en una democracia, por qué los seres humanos buscan sin descanso la libertad y el derecho de elegir sin amenazas su propio destino. Hoy hemos vuelto a demostrarle al mundo que las decisiones más importantes no tienen por qué tomarse al filo de la espada, o bajo la lluvia de los cañones, sino que pueden tomarse en una mesa de votación, con una equis marcada en una papeleta.

"Hoy hemos vuelto a recorrer muchos caminos que siempre hemos transitado, pero también algunas sendas completamente nuevas. Quiero felicitar a todos los costarricenses por haber celebrado el primer referéndum de su historia, en paz y con sabiduría", dijo el Mandatario en su discurso.

El Presidente Arias también agradeció al Tribunal Supremo de Elecciones por haber organizado con éxito la consulta popular así como a los casi 200 observadores internacionales que acompañaron a los costarricenses en esta votación histórica.

"Recibo este resultado con serenidad y humildad, como corresponde a un Presidente elegido por el sufragio de su pueblo, como corresponde a alguien que ha hecho del credo democrático el hilo conductor de su vida. El pueblo de Costa Rica ha dicho SÍ al TLC, y esa es para mí una voluntad sagrada. Ustedes me han dado un mandato, y como demócrata convencido, lo obedeceré.

"Una jornada larga y cansada, ha llegado a su fin. Conocemos el resultado del referéndum, pero no conocemos el futuro. El futuro de Costa Rica es una página en blanco en la que, con las manos de todos, aún podemos escribir las mejores líneas de nuestra historia. Mañana, si Dios quiere, continuaremos escribiendo. Sin insignias que nos separen, sin proclamas que nos dividan. Mañana desfilaremos bajo una sola bandera, que con los colores de siempre nos recuerda que es un privilegio vivir en Costa Rica", puntualizó el Mandatario.

Fuente: Casa Presidencial

Los observadores internacionales


Casi 200 observadores internacionales apreciaron de cerca la fiesta electoral que vivió nuestro país ayer, 7 de octubre, con motivo del referéndum que decidió la suerte del Tratado de Libre Comercio con la EEUU.

A las 7:30 p.m., un comunicado de la Organización de Estados Americanos (OEA) destacó la tranquilidad con se vivió todo el proceso electoral. Su secretario general, José Miguel Insulza, hizo un llamado a respetar el resultado de la votación.

Insulza inició su jornada como observador electoral a las 8:30 de la la mañana, con visitas a las escuelas República de Argentina, en barrio México, y Franklin Roosevelt, en San Pedro de Montes de Oca. Al Secretario General de la OEA lo acompañó una misión de 93 observadores, quienes visitaron centros de votación en todo el país. En el primer reporte, el jefe de la misión, Paul Durand, informó de que la jornada se inició con "absoluta normalidad".

Foto: La Nación

La agenda complementaria

Con el triunfo del Sí en el referéndum, los costarricenses dijeron a grandes voces: queremos el TLC con los EEUU. Este es el mandato, obligación para quienes detentan el poder en forma transitoria.

Para que el TLC se implemente, como lo ordena el pueblo de Costa Rica, los diputados deben aprobar los proyectos de la agenda complementaria. Sin esos proyectos, el tratado no puede operar, y se irrespetaría el deseo de la mayoría.

Bien lo dijo el diputado independiente José Manuel Echandi, exdefensor de los habitantes, durante el proceso electoral de ayer: "Si gana el Sí, los diputados tenemos la obligación de votar en forma positiva, todos los proyectos de la agenda complementaria, porque esa es la voluntad del pueblo. Si gana el No, tenemos la obligación de mandarlos al archivo legislativo, porqu,e esa también es una decisión del pueblo ".

Veremos a ver qué pasa porque en las filas perdedoras, ya se escuchan voces de que ahora, la pelea es contra la agenda complementaria. Entonces, ¿en qué quedamos?

Señores y señoras...no juguemos con la voluntad popular.

Y de esto, ¿qué dicen sus dirigentes?

La actitud de los perdedores

¡Qué duro es perder! Eso lo sabemos. Es más dificil conveger en un acuerdo que mantener una discrepancia. Ayer, Costa Rica dijo en su mayoría, Sí al TLC, y lo que espérabamos de la dirigencia del No, es que aceptara la voluntad del pueblo sin ambages ni reticencias. Pero no. Ellos no lo hicieron, porque para hacerlo, se requiere valor, coraje, hidalguía, serenidad del pensamiento, tranquilidad del espíritu. Y esa dirigencia careció, precisamente, de esos condimentos.

Ahora anuncian con evidente despecho, que "exigirán" al Tribunal Supremos de Elecciones el recuento de los votos, uno por uno, mesa por mesa. Actitud cínica, porque de hecho, el rector electoral de Costa Rica comenzará ese proceso, por disposición de las leyes que lo rigen, mañana martes, 9 de octubre.

También, denuncian anomalías durante el proceso, violaciones a la Ley Electoral y ruptura, por parte del gobierno, de la tregua política.

Seguimos en la campaña de la mentira y la falacia, en donde pseudo dirigentes a quienes les hace falta estatura política, pero de igual forma, aspiran a dirigir esta Patria, se pavonearon frente a una mechedumbre que solamente tenía neocortex para gritar "fraude" y "rebelión".

Tomemos nota de esa "clase" dirigencial: Ottón Solís, Eugenio Trejos, Gloria Valerín, Rolando Araya Monge, Rodrigo Carazo Odio, Albino Vargas, Epsy Campbell, José Miguel Corrales y José Merino del Río, entre otros.

Pobre Costa Rica. Que Dios la libre de caer en manos de cualquiera de ellos.

Una fiesta sin precedentes

La jornada electoral de ayer lució impecable. El orden, el respeto y la tolerancia privó en la mayoría de las regiones costarricenses, y no hubo una sola denuncia que tuviera que ver con la limitación o impedimiento del ejercicio del sufragio, hacia cualquiera de nuestros compatriotas.

Igualmente, el tema del referéndum fue capaz de acerca a las urnas al 60% del padrón electoral, lo cual, no solo convierte la decisión final en vinculante para el Gobierno de la República, sino que se mete un zarpazo profundo a la apatía que venía presentandose en los procesos presidenciales, de diputados, de munìcipes y de alcaldes.

Estos dos hechos por sí solos, tienen la capacidad de fortalecer a nuestro régimen democrático, y representan un aliento de esperanza para futuras convocatorias.

En verdad, este pueblo merece ser felicitado porque supo ejercer su derecho al sufragio con respeto, tolerancia y patriotismo.

Una decisión popular

Ayer, en el referéndum, los costarricenses tomamos una decisión importante: queremos el TLC con los EEUU. Es sentencia definitiva. Aquellos dirigentes que quieran ignorar ese mandato, tendrán que enfrentar las consencuencias de su actitud.

En lo personal, me siento muy contento porque al final, por encima de las encuestas y de la campaña de mentiras que propaló la dirigencia del No, triunfó la razón, el voto sereno, el voto meditado, justo allí, en la soledad del recinto electoral.

Lo dijimos. Este pueblo ha adquirido una madurez política extraordinaria, reconocida incluso, más allá de nuestras fronteras. No come cuento. No se deja manipular. No accede al chantaje.

Lección primordial: los dirigentes tendrán que cambiar estrategias y tácticas de cara a futuros procesos.

¿Qué estarán pensando los Ortega, los Chavez, los Morales y los Correa? Ni idea. Eso sí: en el el veredicto del pueblo, asoma también su decisión de permanecer por fuera del movimiento izquierdista que proclama el ALBA venezolano.

Creemos en la justicia social. Creemos en la igualdad de oportunidades. Pero no nos gusta la posición extrema. Por eso, en Costa Rica, desde hace años, los electores se acomodan en las bandas políticas que se ubican en el centro democrático.

Ahora, vienen desafíos más importantes.

Reultados provisionales del referédum

A las 11 horas de hoy 8 de octubre del 2007. el Tribunal Supremo de Elecciones da a conocer su último reporte oficial:

Mesas procesadas: 4785
Porcentaje: 97.02%
Mesas faltantes: 147
Porcentaje: 2.98%
Total: 4932

Resultados parciales

Sí: 792.576
Porcentaje: 51.590%
No: 743.717
Porcentaje: 48.410%

¡Qué ingenuidad!

"Luis Guillermo Solís, vocero del NO, dijo que confían en la promesa de los demócratas de negociar un TLC de tercera generación." Esta es una de las muchas noticias que publican hoy los medios de comunicación costarricenses. Es, a la vez, una de las ingenuidades más grandes que se pueden abrigar.

Esa "promesa",
augurio, indicio o señal que hace esperar algún bien (como lo dice la Real Academia), es apenas una ilusión que no tiene la fuerza del hecho concreto. Una esperanza que igual, se puede cumplir o no. Una manifestación de voluntad que hoy puede ser, y mañana, no me acuerdo. Y el señor Solís pretende que los costarricenses le creamos.

Los "demócratas" estadounidenses, fueron los principales opositores a la ratificación del TLC actual. Y se opusieron no por lo que afirman los dirigentes criollos. Lo hicieron porque en su filosofía política no cabe este tipo de oportunidades. Para ellos, y para muchos que polulan en las filas republicanas, lo importante, lo justo y lo prioritario, es la defensa de sus propios intereses.

¿Cuándo ha sido diferente?

Si el TLC actual se dio fue porque EU no puede esconder su economía de los aires globalizados. Ellos son, en muchas áreas, autosuficientes. Pero en otras, requieren de los demás. Y en la lucha contra el poder imperial, los países pobres y subdesarrollados terminamos perdiendo.

El asunto es perder lo menos posible, mientras que en otros ámbitos como inversión, empleo y recursos económicos, obtenemos importantes réditos.

Por su ingenuidad, y más aún, por creer que somos tontos y no entendemos, al señor Solís le obsequiamos una enorme cajita blanca, para que se entierre en ella junto con quienes apadrinan su creencia.

El día E

7 de octubre, 2007. Estamos en día E. El momento de la verdad. La hora en que debe triunfar la democracia y la institucionalidad costarricenses. Los minutos de la reflexión y la conciencia. Los segundos de una decisión de trascendencia histórica. El vigor de estos procesos, sin duda, radica en la decisión de un pueblo. Lástima que este pueblo haya sido bombardeado con publicidad perniciosa, basada en la mentira y en la falasia.

De esta actitud, los grupos que han adversado el TLC son responsables. Pero, al igual que lo hicieron con los trabajdores de las bananeras, de triunfar el No, y una vez relamidas las mieles de su victoria, esconderán las cabezas al igual que una avestruz para no dar la cara ante los miles de trabajadores que quedarán, inevitablemente, en el desempleo.

¿Cuál es el plan B de loa Albinos, los Trejos, los Solís, los Vargas Carbonell, y el resto de comadrejas?

No será el tema de la supesta "renegociación", pues ayer, al igual que lo hizo unos días atrás, la Casa Blanca emitió un comunicado oficial en el cual dejó por sentado que no renegociará el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Costa Rica y reiteró la fragilidad de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC).

"El Gobierno desea aclarar dos puntos. Si el TLC es rechazado, Estados Unidos no renegociará el tratado firmado por el Gobierno de Costa Rica como parte de un amplio grupo de países centroamericanos. Los Estados Unidos nunca han renegociado un TLC que haya sido aprobado por el Congreso", señala el comunicado dado a conocer ayer por Dana Perino, portavoz del presidente George W. Bush.

Sobre la ICC, la Casa Blanca insistió en que las preferencias comerciales vencen en el 2008.

(ver nota completa)

Como decían nuestros abuelos, que Dios nos agarre confesados si tiunfa el No. En mi caso, me alisto para acudir a la urna electoral a ejercer mi derecho al voto, y a demostrar en la urna que existen costarricenses que entendemos a la perfección que el triunfo del Sí es lo mejor que le puede suceder a nuestro querido país.

¿Qué hay detrás de E.T.?

El periodista Julio Rodríguez, columnista del periódico La Nación, dice en su columna En Vela, publicada el 01 de octubre del 2007, lo siguiente:

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Es de alabar la transparencia de Eugenio Trejos, líder del NO y rector del Instituto Tecnológico (ITCR). Si, en otros trances, ha sido confuso e inexperto, en esta oportunidad ha dado el do de pecho. Ha constituido un partido político para el 2010. El TLC ha sido un simple trampolín.

No sé por qué esta importante noticia, en el largo proceso del TLC, ha estado en cuarentena. La dio con pelos y señales la periodista de La Prensa Libre Krissia Morris Gray en agosto pasado. La resumo con fidelidad: conformación del Comité Operativo Político Facilitador (COPF) del "movimiento patriótico contra el TLC", cuyo coordinador es, por supuesto, Eugenio Trejos (en aras de la brevedad, ET).

La penetrante periodista fue más allá. Le preguntó si este comité trascendería el referendo. ET respondió que "el mayor reto que tiene es mantener unido al COPF de manera política después del referendo y, de lograrlo, aspiraría a la conformación de una 'gran coalición nacional' con orientación social, con un fuerte compromiso con el pueblo de Costa Rica y la defensa de la institucionalidad (sic) y de erradicación de la corrupción". Presentará "una alternativa para participar en las elecciones de 2010". "Los comités patrióticos" (sic) realizarán las políticas del COPF.

Luego, viene el Estado Mayor (lean y agárrense de la silla). Coordinador general: el susodicho ET. Organizaciones sociales y sindicales: Carlos Campos; suplente: Sonia Marta Mora (exrectora de la UNA). Lucha contra el TLC: Ricardo Segura Ballar. Comisión Nal. de Enlace: Jorge Coronado (muy conocido enGranma ); Coord. magisterial: José Antonio Barquero; Conversatorio: Albino Vargas (sin comentario); Magisterio: Jesús Vásquez; FIT-ICE: Jorge Arguedas; suplente: Fabio Chaves; Partido Vanguardia Popular: Humberto Vargas Carbonell (de vuelta); PAC: Víctor Morales Zapata (cooperativista, conocido en autos); Frente del PLN (arayista): Óscar Campos (Conarroz, arrocero); PUSC: Daniel Cordero, y PASE: Emilio Granados.

Reflexión: lo peor que le puede pasar al PAC y a los enemigos bienintencionados del NO es el triunfo del NO, al que seguirán la inseguridad económica, el inmovilismo y la ingobernabilidad. Uno de sus síntomas es el nacimiento y beligerancia de grupos como el COPF que representará a la izquierda marxista y a la confusa, y a los sindicatos más extremistas y retrógrados. Se trata de la amalgama ideológica que ha llevado la lucha contra el TLC, amasada en la estrategia más inaudita de mentira y manipulación.

El propio Trejos ha descorrido el telón. Estamos notificados.

El voto es un derecho y un privilegio

En las noticias de la TV una ciudadana nos recuerda que el voto es un derecho pero, además, es un privilegio. Yo agrego que acudir a la urna electoral es un acto de patriotismo y lealtad para con el país que nos vio nacer. Y es, también, un espaldarazo al régimen democrático en el que tanto nos gusta vivir.

La Constitución Política de la República de Costa Rica es clara al señalar que el voto es un derecho. Pero la Carta Magna es omisa en cuanto al régimen sancionatorio para quienes no atiendan al llamdo del Tribunal Supremo de Elecciones. Y es omisa por incapacidad para cumplir cualquiera de las sanciones que pudiera derivaerse de su lectura.

No sucede lo mismo en otros países como Ecuador, por ejemplo, en donde el ejercicio del voto le otorga al ciudadano la posibilidad de ejercer el resto de sus derechos ciudadanos y acceder sin restricciones a los servicios que brinda el Estado. Por eso, el ecuatoriano acude lo más temprano posible a sellar su libreta electoral, pues ello demuestra haber emitido un voto, y será su carta de presentación ante cualquier trámite estatal.

Quienes se abstienen de votar argumentan que no existen opciones. Falso. Y, además, excusa floja. Siempre hay opciones, incluidas, el voto en blanco o nulo.

Pareciera que en nuestro país, es importante que exista algún mecanismo de presión que obligue al ciudadano a ejercer el voto. Mientras tanto, desde este blog apelamos a la razón y al sentido patriótico, para invitar a los costarricenses a votar en el referéndum de mañana, 7 de octubre, y en todos los procesos electorales que rigen cualquier democracia.

Después de todo, despreciar el voto es un lujo que no deberíamos permitirnos.

Llegó la hora

Ya no hay marcha atrás. Mañana, a partir de las 6 am, se abrirán las urnas electorales para que los costarricenses decidan o No en relación con el TLC con EEUU. En lo que sí hay retroceso, al menos, por ahora, es en la forma cómo emitiremos nuestro voto. En esto, sí puede haber marcha atrás, y esa opción nos cobija hasta que hagamos efectivo el voto correspondiente.

Si el corazón le dice NO, hágale caso a la razón y a la inteligencia, que demuestran con múltiples ejemplos, la necesidad que tiene Costa Rica de ahderirse a un convenio comercial que asegura la permanencia de los privilegios que los EU nos otorga por medio de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe.

Votar es permitir a nuestro país embarcarse en esa gran nave por medio de la cual, ya transita el resto de países de Centroamérica. No prestemos oído a la campaña de la mentira que los opositores al tratado han promovido desde siempre, sin importarles el futuro de miles de trabajadores que perderán sus trabajos en forma inexorable.

Así sucedió con los costarricenses que laboraban para las compañías bananeras, que perdieron sus trabajos por la testarudez de sindicatos e izquierdistas trasnochados, sin que hasta la fecha, esos promotores del No a la bananera hayan suplido las necesidades de los despedidos.

Ejerceré mi derecho al voto con plena conciencia que el TLC es bueno para el país, para su gente, y para forjar nuestro futuro y el de nuestros hijos, generación tras generación. En consecuencia con mis convicciones democráticas, votaré por el .

La alegría de Ortega

Me llegó un recorte de prensa publicado por El Nuevo Diario de Nicaragua, en donde el presidente de esa nación, Daniel Ortega, muestra su alegría al saber que una encuesta en Costa Rica, da la victoria al No en el referéndum del domingo.

Para desgracia de Ortega, la verdadera encuesta saldrá de los recintos electorales costarricenses, el domingo 7 de octubre. Y estoy seguro que el va a triunfar.

Don Daniel gusta lucir su verbo guerrillero en los foros internacionales que visita. Pero no pasa de ahí: Nicaragua, muy a pesar suyo, ya firmó el TLC con EEUU y República Dominicana. Entonces, ¿en qué quedamos?

De seguro don Daniel sueña con las empresas que abandonarán Costa Rica en caso de triunfar el NO al TLC. Pero los sueños no son realidades. Si el TLC no pasa en Costa Rica, quienes se retiren de nuestro país buscarán asiento en El Salvador, Honduras o Guatemala, que son economías más robustas y sistemas políticos más estables en comparación con Nicaragua.

Sino, que lo digan los miles de nicaragüenses que emigran a suelo costarricense, buscando lo que su propio país no es capaz de ofrecer.

Palabras duras sustentadas en la realidad. Eso es lo que cuenta.

Mentiras que se derrumban

Primera mentira: "El TLC se puede renegociar".
Segunda mentira: "La Iniciativa de la Cuenca del Caribe no va a desaparecer".
Tercera mentira: "Cuando ganen los demócratas en EU, las cosas serán diferentes".

Las verdades para afirmaciones falsas como las citadas anteriormente, las dijo ayer la Ministra de Comercio de los EEUU, Susan C. Schawb. Mencionó, en específico, lo siguiente:

“Se ha especulado que los Estados Unidos simplemente renegociaría los términos del actual tratado o negociaría un nuevo tratado bilateral con Costa Rica si el acuerdo existente es rechazado. Ese no es el caso”, dijo Schawb en tono decidido.

“Ha existido considerable discusión en cuanto a si Costa Rica, en caso de rechazar el Tratado, continuará disfrutando de acceso preferencial al mercado de los Estados Unidos al amparo de nuestros programas de preferencias comerciales. Ciertos beneficios que los Estados Unidos otorgan mediante la Iniciativa para la Cuenca del Caribe, incluyendo los que benefician a las industrias de textiles y atún costarricenses, expirarán el año entrante”, afirmó la funcionaria en el comunicado de prensa.

"Observe quiénes están haciendo esas afirmaciones y cuáles son sus antecedentes de apoyo y oposición a los acuerdos de libre comercio, o de apoyo y oposición a las preferencias comerciales. Creo que uno debe ser escéptico ante las promesas hechas por individuos que podrían no estar nunca en capacidad de cumplirlas. Este es el punto en relación con Cafta: la decisión es sobre este acuerdo comercial y la decisión es ahora. Nadie puede predecir el futuro y nadie debe hacer creer que es capaz de predecir el futuro, ya sea de la política comercial estadounidense o de la de Costa Rica", finalizó la funcionaria.

Triste y precoupante

Ayer, dos importantes empresas asentadas en Costa Rica anunciaron su intensión de abandonar el país si el próximo domingo 7 de octubre, triunfa el No en el referéndum que decidirá la suerte del TLC con EEUU. Esas empresas son Atlas Eléctrica y Sardimar. Este panorama implica no solo la pérdida de unos cuatro mil empleos, sino también desperdiciar la posibilidad de que dichas industrias amplíen sus capacidades productivas, al amparo del TLC, y generen el doble de oportunidades laborales. Es decir, a ciencia cierta, el retroceso en este campo sería de unos ocho mil empleos.

Señores y señoras: esto no es campaña publicitaria. Esta es la realidad. Y las decisiones se toman sobre una base real. Si este es el panorama con apenas dos empresas, podremos imaginar lo catastrófico que sería para los intereses de nuestro país, si 20, 50 o 100 empresarios que operan en Costa Rica, trasladan sus actividades comerciales al resto de países centroamericanos, en donde El Salvador emerge como la opción más importante.

Yo pregunto...¿cuáles son las opciones reales de empleo para todos estos costarricenses, que aportarán los dirigentes que promueven el NO? Dejemos a un lado el oportunismo y la politiquería. Los grandes líderes se forjan con el temple de la verdad, abrazando los intereses de la Patria por encima de los personales. Aquí estamos ante una decisión crucial.

Lo dijo el Dr. Óscar Arias, presidente de Costa Rica: "El TLC no lo necesitan los ricos y los poderosos. Lo necesitan los jóvenes que buscan empleo, las madres solas que necesitan precios más bajos, los agricultores que aspiran a tener mercados más amplios". Añadió: " (El domingo) decidiremos si vamos a aprovechar nuestra única oportunidad de comerciar, sin impuestos, con el mercado más grande del mundo y nuestro principal socio comercial (...) si queremos que el Gobierno profundice la importante labor social que ha venido haciendo hasta ahora".

Yo le creo al Presidente y no necesito denigrarlo, insultarlo o hacer mofa de él para defender mis puntos de vista. Para mala fortuna, esa no ha sido la forma de actuar de quienes adversar el tratado, encabezados por un rector universitario que devenga un millonario ingreso mensual por no hacer el trabajo que le corresponde. Porque un rector dirige una universidad, pero no puede hacerlo si todo el día pasa fuera de la institución, en reuniones y actividades que no guardan relación con el cargo para el cual fue electo.

Seguiremos...

Alucinación política

Ante la declaración del Gobierno de EE. UU. sobre la no renegociación del TLC y la inseguridad de la ICC no caben poses ni pretextos

Los dirigentes, profesionales, sacerdotes y obispos del NO deben asumir la responsabilidad de sus consecuencias económicas y sociales

Editorial del periódico La Nación del 05 de octubre del 2007

Decíamos ayer en este espacio: "En el aspecto comercial, la mayor falacia ha sido insistir en que 'este' TLC se puede renegociar y que no peligra el ingreso preferencial que Estados Unidos otorga a nuestros productos, mediante la iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC). La verdad es muy distinta. No existe posibilidad alguna de renegociar el TLC… Por otra parte, la ICC sí esta en serio riesgo porque es temporal y unilateral. Por esto, si rechazamos el TLC, las consecuencias serían catastróficas".

Ahora, aun los más obstinados dirigentes del NO deberán aceptar la verdad, no "la verdad sobre el TLC", repleta de mentiras y sofismas, publicada en estos días, sino la que dimana de los hechos. No la proclama que invita alegremente a "votar NO y renegociar el TLC", sino el enfrentamiento honrado y directo con la realidad. No el triste oficio, contra los intereses del pueblo de Costa Rica, del senador Sanders y del congresista Mike Michaud, invitados por el PAC, sino la declaración oficial del Gobierno de EE. UU.

Ayer la representante de Comercio Exterior (ministra de Comercio Exterior), Susan Schwab, fijó la posición del Gobierno norteamericano ante la confusión y las falacias esgrimidas, en estos meses, sobre la renegociación y la vigencia de la ICC. Dicha funcionaria expresó que "Estados Unidos no está dispuesto a renegociar el TLC con Costa Rica, si este es rechazado en el referendo del próximo domingo y, si fuera el caso, no es seguro que el país centroamericano continúe gozando de preferencias arancelarias". Tampoco los otros socios centroamericanos nos van a tender la mano por "la valiente resistencia en la lucha contra el TLC", según la enternecedora proclama de ayer de escritores, artistas e intelectuales costarricenses.

Esta es la realidad, como lo es la conexión necesaria entre este TLC y el que Centroamérica negociará con la Unión Europea. Resulta a todas luces irresponsable y hasta cínico convertir un problema real e inmediato, de consecuencias fatales, en una discusión retórica sobre las intenciones de congresistas o senadores, o del próximo Gobierno de los EE. UU. Esta posición indignante implica una abdicación de nuestra soberanía, por cuanto somete el futuro del país a los humores e intereses internos de los sindicatos y de un sector político de los EE. UU. , precisamente el más intolerante enemigo de las inversiones y de la creación de empleos en nuestros países. De este modo, los aliados y anfitriones costarricenses de estos personajes se convierten, ipso facto, en adversarios de los intereses nacionales, principalmente de los sectores más pobres del país.

La incoherencia entre estas actitudes, por un lado, y la política social y el Estado solidario, por otro, que pregonan los dirigentes, políticos, profesionales, sacerdotes y obispos del NO queda al descubierto. Esto ocurre siempre que se desdeñan los hechos y se abraza la ideología o el cálculo político o personal. La posición del Gobierno de los EE. UU. es un hecho ante el no caben las poses antinorteamericanas o el falso patriotismo. Igualmente deplorables han sido las declaraciones de un diputado del PAC, quien descalificó, ayer, moralmente a la ministra de Comercio Exterior de EE.UU. por pertenecer al grupo de Bush… Esta extraña mentalidad, refractaria a la realidad, explica la incongruencia del PAC y la estrategia del "colectivo" ideológico y político de los dirigentes del NO.

La cuestión de fondo de la indiferencia ante la realidad y de la manipulación sistemática se encarna en sus graves consecuencias económicas y sociales en el pueblo si Costa Rica quedara al margen del TLC. Los responsables de esta estrategia deben asumir su responsabilidad, no importa el resultado. Si vence el SÍ, por la falsificación de los hechos y por el desdén de la institucionalidad democrática, y, si gana el NO, por las consecuencias inevitables que se avecinan, que habrán de apechugar con entereza.

Por una sociedad más próspera y solidaria

Ustedes me conocen. Nunca les he mentido ni los he engañado.

Dr. Óscar Árias Sánchez
Presidente de la República de Costa Rica

Publicado en el periódico La Nación el 05 octubre del 2007

Ha llegado la hora. En tan solo tres días iremos a votar para decidir si aprobamos o rechazamos el TLC. Confío en que este domingo cada uno de ustedes meditará su voto. Confío en que ninguno votará por impulso o por enojo, confío en que ninguno votará por miedo o por duda, porque es una decisión demasiado importante como para tomarla a la ligera.

Antes que nada, confío en que cada uno de ustedes sabe qué se decide en este referéndum. Este domingo no decidiremos si la Caja sigue existiendo o desaparece, porque la Caja es hoy más fuerte que nunca y nada en el TLC la pone en peligro; no decidiremos si el ICE se privatiza o no, porque el ICE es y seguirá siendo de todos los costarricenses; no decidiremos si conservamos o no nuestros derechos laborales, nuestras leyes ambientales, nuestra soberanía o nuestros recursos marítimos, porque nada en el TLC los amenaza. Lo que sí decidiremos este domingo son dos cosas. Primero, decidiremos si vamos a aprovechar nuestra única oportunidad de comerciar, sin impuestos, con el mercado más grande del mundo y nuestro principal socio comercial. Hoy Estados Unidos le informó al mundo que rechaza una renegociación del TLC con nuestro país, tal como lo expresó categóricamente esta mañana la ministra de Comercio Exterior de Estados Unidos. También dejó muy claro que no existe posibilidad alguna de negociar un nuevo tratado bilateral. Quienes afirman lo contrario, mienten de manera irresponsable. Lo segundo que decidiremos el domingo es si queremos que el Gobierno profundice la importante labor social que ha venido haciendo hasta ahora.

Ustedes me conocen. Nunca les he mentido ni los he engañado. Defiendo el TLC porque estoy seguro de que beneficia a los grupos más vulnerables de nuestra sociedad. El TLC no lo necesitan los ricos y los poderosos. Lo necesitan los jóvenes que buscan empleo, las madres solas que necesitan precios más bajos, los agricultores que aspiran a tener mercados más amplios. Sobre todo, lo necesitan los pobres, que con su voto me hicieron presidente y con su apoyo me comprometen todos los días.

Estoy convencido de que el TLC nos ayudará a crear una sociedad más próspera y más solidaria. Estamos construyendo un mejor país. Estamos construyendo un país más justo, más inclusivo y más igualitario. La tarea de reducir la brecha entre ricos y pobres es del Gobierno, no del TLC. Este Gobierno está haciendo todo lo necesario para redistribuir la riqueza, pero hay una cosa que este Gobierno no puede hacer: producir esa riqueza que urge distribuir. Y para eso SÍ ocupamos el TLC. Sin TLC no seremos más iguales, seremos más pobres. Sin TLC no será imposible gobernar este país, pero, sin duda alguna, será mucho más difícil cumplir los compromisos que adquirí con ustedes. Sin TLC, me amarran las manos para continuar haciendo lo que estoy haciendo. Como decía don Pepe, "me piden que barra, y se me paran en la escoba".

Finalmente, quiero invitarlos a reflexionar. La campaña en contra del TLC ha tomado un giro que me llena de dolor y de tristeza: han metido a Dios y a la religión en nuestra decisión. Esta es la peor forma de manipular a los costarricenses. Todos en este proceso estamos luchando por el mayor bienestar de Costa Rica, cada uno con sus opiniones. No se trata de buenos o malos. Estar a favor o en contra del TLC no es un "pecado social", porque Dios no está ni con el SÍ ni con el NO. Dios está con todos nosotros. Pidámosle, con toda nuestra fe, que nos acompañe este domingo, en la importante decisión que tenemos que tomar.

Por qué decimos Sí

El periódico La Nación publica hoy, en su editorial, lo siguiente:

Por qué decimos Sí

Porque queremos un país democrático, justo, próspero, integrado al mundo, con mejores oportunidades y mayores recursos para mejorar en educación, salud y otros ámbitos sociales, nos dirigimos a ustedes, lectoras y lectores, con un claro pedido: decir SÍ en el referendo del próximo domingo.

Nunca La Nación ha instado a votar en algún sentido durante los procesos electorales. Nuestra posición siempre ha sido defender principios y proponer ideas, no impulsar candidatos; menos, darles apoyo directo. Pero este referendo es muy distinto. Porque nos obliga a decidir sobre el futuro de nuestro país.

No escogeremos gobernante por los próximos cuatro años. Optaremos por algo mucho más serio. Decidiremos entre dos rutas. Una es decir NO, dar un salto al vacío, poner el carro de nuestro de desarrollo en marcha atrás, dar un cheque en blanco a una serie de dirigentes poco responsables, y arriesgar nuestra gobernabilidad, nuestra estabilidad y la capacidad de mantener nuestras instituciones. Otra es decir SÍ y reforzar nuestras condiciones para consolidar el presente y generar un mejor futuro, apegados a la paz, la estabilidad y las instituciones de la democracia; respetuosos de los avances que hemos logrado y sabedores de que, para que nuestros hijos tengan una mejor vida, debemos abrir mayores opciones de producción, educación y empleos de calidad. Esta es nuestra decisión. Esperamos que también sea la suya.

Cadena de falacias.- Durante la campaña con vistas al referendo, los dirigentes del NO han bombardeado al país con un conjunto de falsedades que muestran un enorme irrespeto por nuestra inteligencia como pueblo. Han mentido al decir que la Caja Costarricense de Seguro Social está en peligro, cuando lo cierto es que, gracias a las inversiones y los empleos que generará el TLC, será más sólida y podrá ofrecer mejores servicios. Han mentido al decir que peligra la educación pública, cuando la verdad es que el TLC excluye por completo ese tema y, más bien, nos permitirá disponer de mayores instrumentos para mejorar su extensión y calidad. Y han mentido al decir que el TLC perjudica el ambiente, cuando lo cierto es lo contrario: el país mantiene total capacidad para tomar decisiones en este campo y, más importante aún, para exigir a los vecinos centroamericanos que cumplan sus compromisos. Todas estas falacias y muchas más sin relación con el comercio han sido despejadas por la Sala IV, cuando declaró constitucional la totalidad del Tratado. Pero, con total irrespeto por la verdad, los dirigentes del NO han insistido en ellas.

En el aspecto comercial, la mayor falacia ha sido insistir en que "este" TLC se puede renegociar, y que no peligra el ingreso preferencial que Estados Unidos otorga a nuestros productos mediante la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC). La verdad es muy distinta. No existe posibilidad política alguna de renegociar el TLC; y si, por algún azar del destino, hubiera una renegociación, el país, solo frente al gigante, debería aceptar una serie de imposiciones lesivas a nuestros intereses, cosa que no se dio en este Tratado. Por otra parte, la ICC sí está en serio riesgo porque es temporal y unilateral. Por esto, si rechazamos el TLC, las consecuencias serían catastróficas. No podríamos competir con Centroamérica, perderíamos atractivo para muchas inversiones, y, como resultado, padeceríamos recesión y desempleo. Todos sufriríamos las consecuencias, pero, en especial, los más pobres y las instituciones sociales.

Pero lo más ofensivo en la cadena de manipulación desplegada por los dirigentes del NO ha sido tratar de convertir la religión en un instrumento para infundir temor entre los más humildes. Por desgracia, algunos sacerdotes y hasta obispos eméritos han sido cómplices activos de este grave montaje, con una actitud contraria a la mano generosa, inclusiva y de verdades que implican las enseñanzas de Jesús, y con grave daño para la propia Iglesia.

Instrumento de desarrollo.- No podemos decir que el TLC es perfecto; tampoco, que nos garantiza el desarrollo, que depende de un conjunto de factores, la mayoría nacionales. Pero sí podemos asegurar, con apego a la realidad y a la experiencia, que el TLC es un instrumento indispensable para que los costarricenses mejoremos nuestras condiciones de vida.

El TLC da seguridad jurídica absoluta para el ingreso inmediato a Estados Unidos, libres de impuestos, del 99% de nuestros productos. El TLC mantiene incólumes a nuestras instituciones jurídicas y sociales; más aún, dotará a estas últimas de más recursos para cumplir sus importantes tareas. El TLC permitirá reforzar nuestra soberanía frente a Estados Unidos y Centroamérica; servirá de escalón para un próximo acuerdo con Europa; nos permitirá competir en igualdad de condiciones con nuestros vecinos; mejorará la calidad del empleo; ampliará la gama de opciones para nuestros jóvenes y permitirá a los hogares adquirir una serie de productos a mejores precios. Sin TLC cerraremos pesadas puertas al progreso, y volverlas a abrir será sumamente difícil y lento.

Por todo lo anterior, lectoras y lectores, los instamos a acudir este domingo a las urnas. Y los instamos a que, en la soledad del recinto electoral, piensen en el futuro, en la democracia, en la paz, en la estabilidad, en nuestros hijos y en el país, y voten SÍ.

"Escoja": la publicidad del Sí


El domingo 7 de octubre, los costarricenses escogeremos entre un país con o sin TLC y sus beneficios derivados. Para que cada juzgue, adjunto una de las pautas publicitarias en medios impresos, que financian los representantes del .

En esta pauta, sugieren a los ticos escoger entre el astronauta nacional Franklin Chang Díaz, seguidor del , y el diputado José Merino del Río, líder comunista, amigo de Hugo Chavez y Fidel Castro, promotor del No.

Aunque no todos comparten las bondades de la campaña, sin duda, los creativos encontraron una manera interesante de realizar un paralelismo personificado entre un proceso electoral que decide el futuro o no del TLC, y la escogencia entre dos personas con características disímiles, en donde el peso del personaje está circunscrito al representante del .

Una semana crucial

A pocos días del referéndum en donde los costarricenses decidiremos acerca del TLC con Estados Unidos, reina una calma moderada que tiende a encrisparse en especial, cuando algún representante del o del No, tocan las fibras íntimas del tratado. Estamos, sin duda, en una semana crucial, en donde cada voto cuenta, y en donde los bandos afinan las estrategias finales, sobre todo, en lo que respecta a la movilización de lois electores.

Aunque las encuestas señalan la disposición ciudadana de acudir a la urna, está claro que si el referéndum no alcanza el 40% del padrón electoral, cualquier triunfo se vuelve efímero ante la imposibilidad legal de traducirlo en una decisión tomada. Por eso, el tema del transporte no pude quedar a la deriva.

Percibo que dicho porcentaje será rebasado con relativa facilidad, pues existen los ingredientes necesarios para hacer del asunto, un tema explosivo. Aquí se mezclan pasión, ideología, razón, realidad y un conjunto de elementos que, sin duda, le agregan sabor al proceso electoral.

Nadie puede atreverse a vaticinar un resultado; pero nunca faltan los aventados que predicen sin fundamento científico. Por encima de ello, la familia costarricense deberá re-unirse después de la contienda, más allá del resultado electoral, festejando el derecho a decidir sobre temas delicados para el futuro de la nación.